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¿Cómo es el pene de una mosca? ¿Cuál mide más, el espermatozoide de una mosca o el del ser humano? Las moscas hacen demasiado ruido cuando copulan Moscas heterosexuales, moscas homosexuales ¿Qué pasaría si una mosca tuviera el tamaño de un hombre? ¿Puede una mosca detener a un tren al chocar con él volando en sentido contrario al mismo? ¿Cuántas moscas se requieren para tirar de un coche?

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¿Cómo es el pene de una mosca?

 

Pero la cosa no suele funcionar así, no existe ningún bombo repartiendo números al azar. Antes, al contrario, cuando varios sémenes se mezclan, lo habitual es que el macho y la hembra sigan porfiando entre sí de manera similar a como lo hacíanantes de la cópula. Una manera muy común de producirse esa competencia espermática es mediante la capacidad que demuestran algunos machos (en ortópteros, en dermápteros, en coleópteros, en odonatos) de aumentar su probabilidad de paternidad gracias a su habilidad para eliminar del tracto reproductor de la hembra el esperma de los rivales, de limpiar bien limpita la espermateca para, a continuación, poner la semilla propia que sustituye a la anterior. Los caballitos del diablo (suborden zigópteros del orden odonatos), por ejemplo, utilizan penes-escobilla con cerdas dirigidas hacia atrás para realizar tal tarea.

Gonipterus scutellatusEl término competencia espermática fue ideado en 1970 por Geoffrey Alan Parker (n. 1944) ¿Otros ejemplos de ella? Bueno, tal vez el mejor sistema para que otro semen posterior no desplace al nuestro y nos robe la paternidad es poner un buen tapón: el macho del gorgojo defoliador del eucalipto (Gonipterus scutellatus), prolonga desmesuradamente la duración de su apareamiento intentando copular muchas más veces (hasta seis) de lo que las hembras aparentemente desean (imagen ala izquierda), lo que hace que la cópula dure un mínimo de siete horas y hasta cincuenta y cinco. Algo parecido sucede con los machos de las libélulas, de quienes se piensa que se quedan enganchados a las hembras después de apareamiento precisamente para impedir que otro macho lo haga, bloqueando físicamente el acceso. En América Central hay un ciempiés cuyo macho después de fecundar a la hembra se queda varios días sobre ella para que nadie se lleve sus huevos (pero téngase en cuenta que permanecer un largo tiempo en cópula, aparte de disminuir el tiempo disponible para alimentarse, aumenta considerablemente el riesgo de ser capturado por los depredadores). Y alejándonos por un momento del mundo de los insectos, diremos que las eyaculaciones de algunas serpientes y pero también de alguinos roedores contienen sustancias químicas que, de manera temporal, obstruyen el tracto reproductor de la hembra después del apareamiento. En el grupo de las moscas, como veremos enseguida, los machos de algunas especies inyectan en las hembras una sustancia antiafrodisíaca para quitarle las ganas durante varios días…

Las hembras también seleccionan sexualmente. Lo hacen previamente al apareamiento, como las aves, por ejemplo, que prefieren juntarse con los machos de coloración más llamativa, de cola más larga, o bien con características fenotípicas especiales. Este es un tipo de elección femenina evidente para cualquier observador, por lo cual ha sido estudiado de forma abundante. Pero existe otro tipo de elección femenina, que ocurre después del inicio de la cópula y que no ofrece ninguna evidencia conductual externa que nos permita saber qué es lo que está realmente realizando la hembra. Por ello, porque no es evidente para ningún observador, es por lo que esta selección sexual postcoital realizada por la hembra ha recibido el nombre de críptica.

En los insectos es muy normal, como ya dijimos, que la hembra se aparee con varios machos en períodos muy cortos de Harpobittacus similistiempo, y eso es así porque es bueno para ellas. Se han realizado estudios científicos para evaluar la influencia buena o mala de la poliandria en los insectos y se ha llegado a la clara conclusión de que con ella las hembras incrementan significativamente su fertilidad con respecto a aquellas otras apareadas una sola vez o incluso con aquellas apareadas muchas veces con el mismo macho.

Pero… ¿en qué consiste esa selección críptica? Básicamente en el conjunto de mecanismos utilizados por la hembra para sesgar la probabilidad de fertilización de cada uno de los machos con los que se ha apareado.

Fue descubierto a principios de los años ochenta a partir del estudio del comportamiento reproductor de la mosca escorpión: Randy Thornhill, famoso junto con Craig T. Palmer por su estudio A Natural History of Rape: Biological Bases of Sexual Coercion mostró que las hembras de una especie australiana de mosca escorpión (tal vez una Harpobittacus similis, como la de la fotografía; estos animales son absolutamente inofensivos, a pesar de su nombre) variaban la tasa de puesta en función de características del macho, una elección que ocurría después de la cópula, y era por consiguiente un ejemplo de selección sexual postcópula. En la década siguiente William Eberhard (1996, 1998), presentó una lista de veinte mecanismos mediante los cuales las hembras podrían elegir crípticamente entre los diferentes machos con los que se han apareado. Por ejemplo, las hembras podrían abortar selectivamente los embriones, favoreciendo a un macho; podrían usar con preferencia el semen de un macho o expulsar el semen de otros; a veces podían no realizar la puesta o poner menos huevos dependiendo del fenotipo del macho con el que se habían apareado (la táctica de la mosca escorpión australiana), etc, mecanismos que cabe entender como comportamientos deliberados y no como fallos conductuales.

Téngase ahora en cuenta que a veces el macho quiere imponer su semen a la hembra, pero la hembra quiere otro semen y no el que ha acaba de recibir o va a recibir. Por decirlo de alguna manera, ambos sexos tratan de seleccionar sexualmente por razones de descendencia, pero surge un conflicto intenso entre ambas partes. La cosa puede acabar mal; de hecho algunos autores —ya hemos citado alguno— , para mejor describir la agresividad en el comportamiento de esos machos, que acaban forzando a sus hembras, utilizan la palabra violación (muchas son las especies en las que los machos parecen copular por la fuerza con las hembras renuentes: la Panorpa latipennis —un insecto del Orden Mecoptera— o la mariposa monarca, Danaus plexippus, por citar tan sólo a dos); otros estudiosos, de manera más neutra, hablan de estrategias masculinas para eludir los mecanismos de selección sexual por parte de las hembras. Lo cierto es que en algunos casos, el macho se aprovecha de las particularidades de sus órganos genitales masculinos, armados de púas y garfios con los que dañan internamente a la hembra en el momento del apareamiento. El conflicto sexual muestra así hasta qué punto la fuerza evolutiva puede dar lugar Callosobruchus analisa comportamientos y adaptaciones que no encajan en una visión demasiado idealizada de la naturaleza.

Un ejemplo de conflicto sexual en los insectos lo encontramos en las chinches de cama (Familia Cimicidae), cuyos machos rompen la pared corporal del abdomen de la hembra con su puntiagudo órgano intromitente (su pene) y eyaculan a través de esta perforación fuera del tracto genital femenino, fenómeno que recibe el nombre de inseminación traumática. Existe evidencia de que esta conducta tiene un efecto negativo sobre las hembras. Por ejemplo, en Cimex lectularius, la especie que ataca a los humanos, el daño mecánico producido por los machos durante la inseminación reduce significativamente lalongevidad de las hembras. De acuerdo con la hipótesis de la coevolución sexual antagonista, el beneficio que obtiene el macho al dañar a las hembras consiste en que las hembras, debido al daño que han recibido, retardan su siguiente cópula más de lo que sería conveniente para ellas, pues deben dar tiempo a que las heridas cicatricen. Este retardo prolonga el tiempo durante el cual la hembra estará utilizando sus espertamozoides para fertilizar huevos, antes de copular con otro macho y poner el esperma de ambos a competir dentro de su tracto reproductor. Dicho de otro modo: la herida infligida evita la paternidad mixta, pues el tiempo disponible para que las masas de esperma de distinta procedencia se mezclen en la espermateca depende del tiempo que transcurre entre la cópula y la fertilización de los huevos (en la fotografía, genitales del escarabajo Callosobruchus analis, cubierta de espinas desde la base hasta la punta).

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2010-2012 Juan Ledo
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