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¿Cómo es el pene de una mosca? ¿Cuál mide más, el espermatozoide de una mosca o el del ser humano? Las moscas hacen demasiado ruido cuando copulan Moscas heterosexuales, moscas homosexuales ¿Qué pasaría si una mosca tuviera el tamaño de un hombre? ¿Puede una mosca detener a un tren al chocar con él volando en sentido contrario al mismo? ¿Cuántas moscas se requieren para tirar de un coche?

¿Moscas? ¡Qué ricas! Moscas policías al servicio de la lucha contra el crimen A las moscas les atrae el color azul ¡Las moscas pueden aprender a contar! ¿Pueden tuitear las moscas? Terapia alternativa: moscas contra heridas que no cicatrizan La curiosa mosca del petróleo


La curiosa mosca del petróleo

 

Hay formas de vida que logran vivir en medios hostiles: se llaman extremófilas. Bueno, serían medios hostiles para nosotros, no para esas criaturas, claro, que se hallan en su salsa.

Casi todos los ejemplos que podríamos dar son microorganismos, principalmente bacterias, algunas de las cuales viven … ¡en los géiseres! En los años 1960, cuando la investigación de la biología de géiseres estaba en pañales, los científicos estaban Mosca del petróleoconvencidos de que la temperatura óptima para esas bacterias a las que les gusta especialmente el calor y que se denominan termofílas rondaría como mucho los 55 °C, pero nunca más del record de los 73 °C a la que pueden llegar las cianobacterias, puesto que la estructura de las proteínas importantes y del ácido desoxirribonucleico se verían fatalmente afectadas. Pero observaciones posteriores demostraron la existencia no sólo de bacterias termófilas en ambientes de hasta los 70 °C, sino también de otras llamadas hipertermófilas (el Pyrococcus furiosus o el Pyrolobus fumarii) que, aunque parezca mentira, crecen en temperaturas todavía más elevadas. De hecho, el último de esos microorganismos mencionados, el Pyrolobus fumarii puede lograr reproducirse en torno a los 113 Cº, una temperatura superior a la de ebullición del agua.

Luego, en el otro lado, estarían los microorganismos llamados psicrófilos extremos, aquellos a los que les gusta especialmente el frío. De entre ellos puede mencionarse el Polaromonas vacuolata, radicado en las aguas de la Antártida, del que sabemos que aunque tiene una temperatura óptima de 4 °C, vive bien a los 0 °C.

Larva de la mosca del petróleoTambién hay esas formas de vida que se llaman halófilas porque son capaces de vivir normalmente en ambientes extremadamente salinos, como el del Mar Muerto, ambiente hipersalino por excelencia, pues su grado medio de salinidad es casi un 25 por 100 mayor que la del resto de océanos. Son aguas cargadas de cloruros, bromuros, sulfatos y carbonatos, un cóctel en teoría incompatible con la cualquier forma de vida (por algo al Mar Muerto se le llama Mar Muerto), pero en realidad sí existe en ese ambiente, aunque restringida, una detectable fauna de microorganismos halófilos: algún protozoo ciliado, algunas que otra alga y un grupúsculo de bacterias de los géneros Flavobacterium, Halococcus y Halobacterium, entre otros.

No cansaremos diciendo que hay otros microbios (= formas pequeñas de vida) que son xerófilos porque viven casi sin agua; acidófilos o alcalófilos en función del pH especialmente bajo o alto que sean capaces de soportar; barófilos porque aguantan las mayores presiones (las que proporcionan los once mil metros de profundidad de la fosa de las Marianas, por ejemplo); criptoendolitos porque viven en el suelo, pero a gran profundidad (el Desulforudis audaxviator fue encontrado entre 1500 y 2800 metros de profundidad, en el suelo de una mina de oro sudafricana); radiófilos si sobreviven a una gran cantidad de radiación, como la bacteria Deinococcus radiodurans, etc.

Y luego están los poliextremófilos que, no contentos con tener una única adversidad seriamente hostil en su ambiente, tienen varias y consiguen vencerlas todas: el Deinococcus radiodurans, el Kineococcus radiotolerans, el Thermococcus gammatolerans el Sulfolobus acidocaldarius…

Todas estas criaturas son harto interesantes desde el punto de vista científico, pues, aparte de otorgar esperanzas de encontrar vida en otros objetos astronómicos, dentro o fuera de nuestro Sistema Solar, son importantes en medicina y biotecnología en tanto ejemplos para crear antibióticos, plásticos, detergentes o productos fermentados.

Peo también existen seres vivos extrermófilos mucho más grandes que las bacterias. En los géiseres de Islandia, por ejemplo, viven no sólo bacterias, sino también insectos extremófilos que aguantan muchísimo calor. No tanto como los microorganismos, pero mucho. ¿Ejemplo? la Scatella thermarum.

También podríamos citar al Ephydra hyans, un insecto acuático que vive en aguas con concentración de sal próximas a la del Mar Muerto. O a los insectos del género Halobates, que también viven en medios muy exigentes: viven en la superficie de los océanos cálidos del mundo y depositan sus huevos en objetos flotantes sólidos, como trozos de madera. O a la asombrosa Eufriesia purpurata, una abeja brasileña resistente al DDT (ha mostrado ser capaz de recoger grandes cantidades de dicho insecticida —hasta 2 mg, muy cerca de su propio peso— sin efectos adversos aparentes). O el diminuto ácaro Nanorchestes antarcticus, el único animal autóctono conocido del desierto nival de la zona polar interior de la Antártida...

Caso aparte son los tardígrados, pequeños animales invertebrados de ocho patas que miden dos milímetros como máximo y son conocidos por su excepcional resistencia.

Precisamente por ello fueron sometidos a una prueba —los resultados de la cual fueron publicados en la revista Current Biology— en la que sobrevivieron al vacío y a las radiaciones del espacio exterior. Los animales fueron embarcados a bordo de una nave espacial europea FOTON-M3 (imagen) lanzada en septiembre de 2007 por un cohete ruso Soyuz-U y expuestos al vacío espacial a 270 km de altitud. Era de uno de los 43 experimentos previstos en ese vuelo automático en órbita terrestre.

Foton-M3Tras el regreso de la cápsula a la tierra, se comprobó que la mayoría de esos tardígrados, (también llamados osos acuáticos, si traducimos literalmente water bears del inglés) resistieron no solamente al vacío espacial sino también a dosis de rayos ultravioleta mil veces mayores que en la superficie del sol y mortales para la mayoría de los organismos vivientes.

Los tardígrados también han demostrado una resistencia excepcional a las temperaturas extremas, tanto de frío como de calor, y soportan presiones seis veces mayores que las que se dan en la partes más profundas de los océanos de la Tierra.

De ellos se sabe también son capaces de soportar sequías prolongadas: estos animales son capaces después de permanecer secos y de resucitar tras varios años de inactividad.

Ahora vamos a hablar de un extremófilo bien curioso: la mosca del petróleo, una de las especies que más llama la atención a los biólogos y a los amigos de los animales en general (en las imágenes superiores, adulto y larva de la misma).

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2010-2012 Juan Ledo
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