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¿Quieres ligar? ¡Ponte una mosca en la cara!

 

La discrete, de Christian VincentA partir del siglo XV, se estableció en Europa y notablemente en Italia la costumbre de ponerse las mujeres falsos lunares de maquillaje en la cara, moda que devino verdaderamente popular en tiempos de Luis XIV, El Rey Sol (1638 – 1715). Pero no fue sino en tiempos de su sucesor Luis XV (que —recordemos— no era ni su hijo ni su nieto sino … ¡su bisnieto!) cuando estas moscas (mouches) —como eran llamadas usualmente— se convirtieron en un accesorio casi imprescindible de la moda y de la belleza para las damas coquetas de la aristocracia francesa, quienes se divertían haciendo destacar en la inmaculada blancura de su piel de melocotón (la tez muy pálida también era muy popular en aquel momento) esos pequeños puntos de muselina o de tafetán de color negro.

Las moscas, que en su momento —se supone— fueron inventadas para esconder algún defecto de la piel, acabaron convirtiéndose en elemento de seducción. En los ambientes cortesanos tenían fama de atraer a los hombres igual que un tarro de mermelada atrae a las moscas de verdad.

Todo un lenguaje de la mosca llegó a instaurarse: las moscas querían decir una cosa u otra totalmente diferente según el lugar específico —principalmente de la cara— donde se hallase, veamos:

Cerca del ojo, la asesina, la apasionada.
En la esquina de la boca, la besucona.
Bajo el labio, la presumida.
En la nariz, la descarada.
En el frente, la majestuosa.
En la mejilla, mujer galante.
En una arruga, en el hueco de la sonrisa, la lúdica.
En el pecho, la generosa.
Sobre un botón, la encubridora.
En la barbilla… ¡la discreta!

Y La discreta es precisamente también un film cuyo título es un simpático guiño que hace referencia a ese lunar que las damas de antaño se colocaban en la barbilla y cuyo cartel —que podemos ver en la imagen— representa en la cara de su protagonista, toda la anterior simbología.

Ficha de La discreta:

Título original en frencés: La discrète
Duración: 94 min.
Nacionalidad: Francia
Fecha y lugar del estreno: 21 novembre 1990, en Francia
Género: Comedia dramática

Dirección:     Christian Vincent
Guión:          Chistian Vincent y Jean-Pierre Ronssin
Fotografía:   Romain Winding
Música:         Jay Gottlieb

Reparto:Judith Henry

Sinopsis de La discreta:

Antoine, parisino erudito (asistente parlamentario en el Senado) y escritor sin ambición, es también un seductor empedernido, pero del subgrupo de los que no tardan en abandonar a todas las chicas con las que sale. Cuando a principios del mes de abril se apresta a hacer lo propio con Solange —su última conquista—, sobre los muelles de la estación de Saint Lazare, ve que antes de que pueda anunciar su ruptura, es Solange quien le deja por otro hombre.

Herido en su amor propio yfastidiado, a Antoine le refluye la sangre, y sólo puede pensar en vengar la afrenta, por lo que cuenta a su amigo Jean Costal, librero-editor de la rue de Seine, su revés y sus deseos de desquite. Es Jean entonces quien marca el camino a Antoine proponiéndole que lo que le ha pasado con Solange sirva de punto de arranque de un texto, algo así como un diario íntimo en el que contará la aventura que ha de tener con una jovencita de 25 años a la que elegirá al azar y a la que obligará a caer enamorada de él, para en el instante inmediatamente posterior, abandonarla: esa mujer será Catherine. Pero, Jean no le pide a Antoine que se imagine la historia: le pide que la viva. Y cuando eso ocurra, él mismo se encargará de publicarla (La discrète, será el nombre del relato y también el nombre que se le dé a la joven, pues posee un grano de belleza sobre el mentón.

Como relato cinematográfico, La Discrète es en cuanto a argumentos literarios, la continuación de las historias de manipulaciones, de estrategias y de diversas tácticas para el amor y el erotismo que pululaban en forma de novelas durante el siglo XVIII francés en los que la intención moralizante insiste en dejar patente el peligro de dichos juegos de doble filo —hablamos de la obra de Prosper Jolyot de Crébillon (1674-1762) pero, sobre todo, de la de Pierre Choderlos de Laclos (1741-1803), especialmente su Les liaisons dangereuses (1782), pero que han conocido una descendencia vivaz hasta nuestros días, en forma de nuevas ficciones y numerosas adaptaciones teatrales o cinematográficas. La Discrète bebe de aquéllos más antiguos, pero también de estos más modernos, como por ejemplo de La Maman et la putain de Jean Eustache (1973) —por los diálogos bien cuidados— y del Mouton enragé del Michel Deville, también de 1973, por el tratamiento del tema de la manipulación a través de la seducción.

Por cierto, Eustache se mató el 5 de noviembre de 1981 en su apartamento de París una semana antes de su cuadragésimo tercer cumpleaños. Dejó en la puerta de la habitación una nota que decía: "Llame fuerte, como para despertar a un muerto".

En La Discrète su director Christian Vincent centra el conflicto en la pareja protagonista —Fabrice Luchini y una sorprendente Judith Henry— y se olvida bastante del resto de los personajes, sin que en ningún momento se eche en falta una mayor profundización en ellos.

Y en cuanto a los argumentos formales, esta comedia de perfiles crueles basada en el juego de la seducción y la paradoja del cazador cazado, se mueve a medio camino entre el minimalismo de Eric Rohmer (1920-2010) y formulaciones más pretenciosas, con tramas planteadas con gran inteligencia, pero resueltas dentro de parámetros un poco más rutinarios.

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2010-2012 Juan Ledo
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