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San Narciso y unas cuantas moscas, contra los franceses

Pedro el Grande (Pere el Gran, 1240 - 1285), III de Aragón, I de Sicilia, I de Valencia y II de Barcelona, está enterrado en el Real Monasterio de Santa Maria de Santes Creus, y su tumba es la única de un soberano de la Corona de Aragón que no ha sido jamás profanada. Gracias a su conquista militar del Reino de Sicilia San Narciso en 1282 se hizo famosa la frase del almirante Roger de Lauria (Roger de Llúria, 1245 - 1305), en que afirmaba que ningún pez se atrevería a nadar por el mar Mediterráneo si no llevaba en su cola el escudo o una señal del Rey de Aragón: "Ne sol nom pens que galera ne altre vexell gos anar sobre mar, menys de guiatge del rey d'Arago; ne encara no solament galera, ne leny, mas no creu que nengun peix se gos alçar sobre mar, si o porta hun escut o senyal del rey d'Arago en la coha, per mostrar guiatge de aquell noble senyor, lo rey d'Arago e de Cecilia." (Frase de Roger de Llúria en la Crònica de Bernat Desclot, cap CLXVI).

Constanza II de Sicilia (1247 - 1302), hija del rey de Sicilia Manfredo I (1231 - 1266), había matrimoniado en 1262 con el infante Pedro, que más tarde se convertiría en Pedro III de Aragón. Este matrimonio, que sellaba la alianza entre Aragón y Sicilia, sirvió de palanca para extender la influencia aragonesa en el Mediterráneo central en perjuicio de los intereses franceses. En 1266 Carlos I de Anjou (1226 - 1285) con el beneplácito de Clemente IV (1202 - 1268, papa desde 1265), arrebató el trono de Sicilia en 1266 a Manfredo I, que falleció en la Batalla de Benevento. Constanza que era la legítima heredera después de que falleciera también su primo, reclamó el reino en 1268, y su marido Pedro se puso manos a la obra.

Pedro trató de pactar o neutralizar a los soberanos vecinos, y tuvo éxito con Mallorca, Castilla, Portugal e Inglaterra, pero con el Reino de Francia las conversaciones no llegaron a buen puerto.

La elección del Papa Nicolás III (1215 - 1280) en 1277 permitió una esperanza de resolución del conflicto, pero a la muerte de éste llegó Martín IV (circa 1210 - 1285), un papa pro francés.

Después de un levantamiento popular de los sicilianos conocido como Vísperas Sicilianas (1282), éstos coronaron a Pedro el Grande y a Constanza como reyes de Sicilia.

Cruzada contra la Corona de Aragón:

En noviembre de 1282 el papa Martín IV excomulgó a Pedro el Grande y en marzo del año siguiente fue desposeído de todos sus reinos, que fueron adjudicados al rey francés en agosto de aquel año. Fue entonces cuando el rey de Francia Felipe III el Atrevido (1245 - 1285) inició la Cruzada contra la Corona de Aragón.

La fuerza expedicionaria de la Corona estaba compuesta por el ejército de tierra, comandando por Guillermo Galcerán de Cartellá (Guillem Galceran de Cartellà, 1230 - 1306), mientras que las fuerzas navales estaban al mando de Roger de Llúria, que derrotó a los franceses en el puerto de Malta en el año 1283 (por lo cual las islas de Malta y Gozo pasaron a estar asociadas al Reino de Sicilia) y también en la bahía de Nápoles al año siguiente.

Con la ayuda del papa Martín IV y de Jaime II de Mallorca (1243 - 1311), hermano del rey, un ejército francés comandado por el propio Felipe III el Atrevido invadió el norte de Cataluña el año 1285. La ciudad de Girona fue asediada del 27 de junio al 10 de septiembre, pero Roger de Llúria derrotó a los franceses en la batalla de las Illes Formigues el 4 de septiembre. A causa de esta derrota naval, y de la que ocurrió en tierra en octubre (Coll de Panissars, entre el Pertús y la Jonquera) , Pedro el Grande los franceses hubieron de retirarse. Felipe III el Atrevido, gravemente enfermo, murió en Perpiñán. [En la imagen, "Pedro III de Aragón en el Coll de Panissars", obra de 1889-91 de Mariano Barbasán (1864 - 1924).]

El mismo año de 1285 el rey Pedro envió una flota contra su hermano Jaume II de Mallorca, al cual le confiscó el reino. Pero el rey Pedro no pudo ver los resultados de la expedición, pues murió pocos días después.

Eso dice la Historia, la Leyenda dice lo siguiente: Cuando el rey de Francia, Felipe III el Atrevido, entró en Cataluña al frente de un potente ejército, protegido por la ayuda moral del Papa, arrasándolo y quemándolo todo, llegó hasta Girona y la sitió. Esta situación de sitio fue muy difícil de sostener por parte de los gerundenses e imposible de romper por las fuerzas del rey Pedro. Pero, he aquí que un buen día, del sepulcro de San Narciso, cerrado con una losa muy grande y muy pesada, salieron, no se sabe cómo ni por dónde, unas grandes bandadas de moscas muy virulentas, las cuales pasaron por encima de las murallas de la ciudad y se echaron como lobos encima de los franceses, y, francés que picaban, moría al momento, preso de terribles dolores. Les mortíferas moscas que salieron del sepulcro del santo produjeron en un momentos —dice la leyenda—, la muerte de mil franceses y de doscientos cuarenta caballos. Un pánico terrible se apodero de los enemigos, que huyeron, a la desbandada, otra vez a su país. Al pasar el Collado de Panissars, toparon con el rey Pedro y su gente, que les dieron batalla, la cual fue terrible, y los franceses murieron a miles, entre ellos, su rey. Los pocos que quedaron con vida huyeron hasta París, cargados con el cadáver de su rey, que había muerto en Perpiñán.

Desde entonces se considera en Girona a San Narciso como abogado de las moscas, y se cree que los días cercanos a su fiesta (29 de octubre) las moscas son más insistentes, molestas y ponzoñosas. Dicen los refranes:

Per Sant Narcís,
cada mosca val per sis.
(Por San Narciso, cada mosca vale por seis)

Les mosques, per Sant Narcís,
a cada picada en maten sis.
(Las moscas, por San Narciso, cada vez que pican matan a seis)

Se cree, también, que pasado San Narciso desaparecen las moscas, que no se vuelven a ver hasta el año siguiente. En otras partes de España, el refranero avala que la temporada de moscas se agota con los fríos de finales de octubre "Para San Crisanto [25 de octubre], las moscas, al campo santo".

Ahora bien, cuando en Girona llega cada año el frío de San Narciso, ¿mata a absolutamente TODAS LAS MOSCAS? Todas, todas, no; el santo siempre deja vivas a unas cuantas, para que puedan defender la ciudad en caso de algún otro ataque foráneo.

Así lo escribió Ildefonso Falcones (n. 1958) en su libro “La catedral del mar”:

“Fueron ellos, los catalanes, sus padres, sus abuelos, quienes vencieron a los franceses. ¡Sólo ellos!, los catalanes. Años atrás, el rey Pedro el Grande fue excomulgado por el Papa por haber conquistado Sicilia sin su consentimiento.San Narciso Los franceses, bajo el mando del rey Felipe el Atrevido, declararon la guerra al hereje, ¡en nombre de la cristiandad!, y con la ayuda de algunos traidores, cruzaron los Pirineos por el paso de la Maçana. Pedro el Grande tuvo que batirse en retirada, y los nobles y caballeros de Aragón abandonaron al rey y partieron con sus ejércitos hacia sus tierras.
--¡Sólo quedamos nosotros! –dijo alguien en la noche, acallando incluso el chisporroteo del fuego.
--¡Y Roger de Llúria—saltó otro.
El rey, mermados sus ejércitos, tuvo que dejar que los franceses invadiesen Cataluña en espera de que llegasen refuerzos desde Sicilia, de la mano del almirante Roger de Llúria. Pedro el Grande ordenó al vizconde Ramón Folch de Cardona, defensor de Gerona, que resistiese el asedio de los franceses hasta que Roger de Llúria llegase a Cataluña. El vizconde de Cardona así lo hizo y defendió épicamente la ciudad hasta que su monarca le permitió rendirla al invasor.
Roger de Llúria llegó y derrotó a la armada francesa; mientras, en tierra, el ejército francés se vio asolado por una epidemia.
—Profanaron el sepulcro de Sant Narcís cuando tomaron Gerona —intervino alguien.
Millones de moscas salieron del sepulcro del santo, al decir de los viejos del lugar, cuando los franceses lo profanaron. Aquellos insectos propagaron la epidemia entre las filas francesas. Derrotados por mar, enfermos en tierra, el rey Felipe el Atrevido solicitó una tregua para retirarse sin que hubiera una matanza.
Pedro el Grande se la concedió, pero, les advirtió, sólo en su nombre y en el de sus nobles y caballeros.”

Comentario a Falcones (o a su personaje): El comportamiento del Papado no era extraño: que en 1258 fuese coronado rey de Sicilia un rey (Manfredo) que se hallaba aliado a los sarracenos no podía menos que inspirarle temor. Por otro lado, una vez surgido el conflicto entre Sicilia y el Papado, Manfredo organizó una coalición con la Italia central y del norte contra su antagonista. Así, junto a los gibelinos de Siena derrotó a los güelfos de Florencia el 4 de septiembre de 1260. Los florentinos reconocieron a Manfredo como protector de la Toscana. Después fue el nuevo Papa, Urbano IV, quien solicitó la ayuda de Carlos I de Anjou, hermano de Luis IX de Francia, ofreciéndole la corona de Sicilia a cambio de que expulsase a Manfredo de los territorios del papado al sur de Italia. Manfredo, vista la alianza, publicó el Manifiesto a los Romanos, en donde reclamaba la autoridad, ya no sólo sobre Italia, sino sobre todo el imperio.

 

 

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2010-2012 Juan Ledo
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