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Moscas en la Guerra Civil

Nikolái Polikárpov (1892 - 1944) fue el diseñador soviético de cazas y de tipos análogos más importante en el perÍodo anterior a la Segunda Guerra Mundial. Como compañero monoplano y más veloz del lento, pero ágil, biplano I-15, Polikarpov ideó el I-16, que en España fue conocido con los sobrenombres de Rata o Mosca. Con su diseño se inició en los años 1933-34 una nueva etapa en la construcción aeronáutica: la sustitución del biplano atirantado y alambrado, con tren de aterrizaje fijo, por el veloz monoplano cantilever de tren retráctil. Aunque internacionalmente la existencia del I-16 sería mantenida en secreto durante algunos años —más exactamente hasta la Guerra Civil Española—, el primer vuelo de su prototipo tuvo lugar el 31 de diciembre de 1933.

El aparato, estaba equipado con un motor M-22 construido con licencia en la URSS de nueve cilindros en estrella y una potencia de 450/480 cv. Su armamento lo componían dos ametralladoras ShKAS de 7,62 mm montadas fijas en las alas. Tal tipo de arma, tenía un peso de 10 kg y una cadencia de fuego de unos 1.600 disparos por minuto, lo que hacía de ella la ametralladora ligera para avión de mayor cadencia de fuego de su época.

En 1934 se inició la fabricación en serie del I-16, para el que se produjo el motor Shvetsov M-25.

Todos sus pilotos coinciden en afirmar que este avión poseía excelentes cualidades de maniobrabilidad, con un radio de viraje particularmente corto para un monoplano, si bien su estabilidad longitudinal no era muy buena y resultaba delicado de manejar al despegue y en las tomas de tierra, lo que hacía de él un aparato difícil especialmente para los pilotos bisoños. Esta fue la causa de un importante número de accidentes en los días de las primeras entregas a las unidades de caza soviéticas, y una de las víctimas acabaría siendo el piloto Valeri Chkalov (1904 - 1938) —el primero que voló el I-16—, quien se mató en diciembre de 1938 cuando probaba una nueva versión del mismo.

El I-16 tuvo su bautismo de fuego en España, donde fue uno de los mejores cazas que combatieron en el conflicto civil que ensangrentó ese país desde julio de 1936 hasta abril de 1939.

Transportados por los buques soviéticos Kursk (15 unidades, arribadas el 3 de noviembre de 1936) y por el Blagoev (otras 16 unidades más, al día siguiente), los I-16 llegaron al puerto de Cartagena como inicio de las entregas a las FARE (Fuerzas Aéreas de la República Española), en cuyo Grupo nº 21 de Caza serían encuadrados, no sin antes ser volados por pilotos soviéticos como unidades independientes. Dicho Grupo nº 21, normalmente constituido por seis escuadrillas —siete durante la Batalla del Ebro—, englobaba personal soviético, español y procedente de las Brigadas El I-16 en EspañaInternacionales, pero en las etapas finales de la contienda, las tripulaciones estaban formadas enteramente por personal español.

Las primeras actuaciones de los I-16 en España tuvieron como escenarios los Frentes de Madrid y del Norte, en octubre y noviembre de 1936. Se suele destacar el importantísimo papel que el avión desempeñó durante la primera defensa del Madrid republicano. Sin ellos, seguramente, la guerra habría acabado antes.

En combate, eran capaces de encararse y frecuentemente vencer a los Fiat CR.32, a los Heinkel He 51 y a las primeras versiones del Messerschmitt Bf 109, pero para mejorar las prestaciones a gran altitud, los españoles modificaron varios aparatos del tipo 10 instalándoles un motor norteamericano Wright Cyclone R-1820-F54 de 775 hp y un primitivo equipo de oxígeno. Estos aviones así modificados prestaron servicio en la 4ª Escuadrilla del Grupo nº 21 que, por las mascarillas de oxígeno que empleaban los pilotos —poco más que un simple tubo de caucho—, recibió el sobrenombre de Escuadrilla del Chupete. Uno de los problemas que causaba operar a gran altura era que las ametralladoras se congelaban y no funcionaban, lo que se solucionó con un sistema de calefacción que desviaba el aire caliente del motor hacia las armas.

Avanzada la guerra se procedió a su construcción en la fábrica SAF-15 de Alicante, adonde se había trasladado la maquinaria de la antigua Hispano-Suiza de Guadalajara, pero no dio tiempo a que muchos de ellos entraran en servicio antes de la conclusión del conflicto.

El número de I-16 (del Tipo 5, del Tipo 6 y del Tipo 10 o Súper-Mosca) llegados a España no se conoce con exactitud. La Enciclopedia Ilustrada de la Aviación habla de 217 aparatos monoplazas recibidos, más cuatro biplazas de entrenamiento UTI-4. Por su parte Hugh Thomas (n. 1931), en su conocida obra La Guerra Civil Española y basándose en Jesús Salas y su Intervención extranjera en la guerra de España, habla de casi 300 moscas, cifra aproximada a la que da Estanislao Abellán. Al parecer, la producción total mundial del ingenio superó las 7.000 unidades, divididas en gran número de versiones.

Finalizada que fue la guerra, se consiguió recuperar con salud (aptos para el vuelo) un total de 22 Ratas quEl avion Mosca inicia su depegue en el aerodromo de Cuatro Vientose, designadas C-8 por el Ejército del Aire, pasaron a constituir el Grupo nº 26 dentro del Regimiento de Caza nº 22. Estos aviones, con base primero en Baleares, recibieron la numeración del 1W-1 al 1 W-21; otros 30, montados en Jerez de la Frontera después de acabada la guerra bajo la dirección del ingeniero Luis Arias, fueron numerados a continuación del 1 W-23 al 1 W-52, siendo reunidos todos los 1 W en Tablada (Sevilla). Algunos de estos aparatos permanecieron en servicio hasta 1953.

Aparte de la Guerra Civil Española, el avión también fue utilizado:

A lo largo de su vida fue conocido bajo diversas denominaciones: Yastrebok (aguilucho) en su país de origen, Mosca o Rata en España, Abu (tábano) por los japoneses y Dienstjäger (caza jubilado) por los alemanes. Pero, al final en la fuerza aérea soviética era denominado cariñosamente Ishak (burrito).

El I-16 recibióPerfil del avion el apodo de Rata, por la característica forma de volar de los pilotos soviéticos, que se mantenían a baja altura, siguiendo el contorno del terreno y lanzándose sobre sus blancos en el último momento. Lo explica Ruggero Bonomi, Comandante italiano de la Aviación Legionaria, en su Diario de Guerra escrito bajo el título de Viva la Muerte. En su anotación correspondiente al 17 de noviembre de 1936, refiriéndose al nuevo caza aparecido el día anterior sobre la capital, escribe textualmente:"Este nuevo tipo de aparato de combate, monoplano de color oscuro, ha hecho su aparición en los días pasados. Porque siempre se ha presentado a baja altura, saliendo del casco de la población, lo hemos jocosamente llamado Rata ya que parece brotar de la tierra como los topos. Debe ser un aparato ruso". Por si fuera poco, ayudó a que los aviones fueran todavía más ratas, el camuflaje gris con el que iban pintados los primeros aparatos (luego se cambiaría por uno verde).

Pero también fueron conocidos como Moscas. Tal como explica el señor Carlos Valle, Presidente de la Fundación Infante de Orleáns, ese otro bautismo animal del I-16 vino también desde el bando republicano y la razón fue la siguiente: "El nombre surgió porque los aparatos, fabricados en la Unión Soviética, llegaban en cajas en las que podía leerse, en idioma cirílico, el nombre de la capital rusa, cuya pronunciación era casi idéntica a la del nombre del insecto en castellano”. Efectivamente, los aparatos venían sin más señas de identidad que la sigla I-16 en el manifiesto de carga (la I viene de Istrebitel, que en ruso dignifica Devastador) pero sobre los grandes cajones en que estaban embalados aparecía la palabra Moskva (Moscú en ruso).

El caso es que en 2006 y en el aeródromo civil de Cuatro Vientos volvió a rugir ese avión-estandarte de la defensa aérea del Madrid republicano. Desde que en el año 1965 aparecieron en Siberia unos restos de este ingenio soviética —por entonces ya desaparecido—, sus responsables se empeñaron en que España contase con una reproducción del mismo. Y el resultado es que puede decirse que España se ha quedado con una de las seis únicas reproducciones —que no réplicas— que en 1997, realizó el grupo neozelandés Alpine Fighter Collection.

"En España teníamos que tener, sin duda alguna, un I-16. Y lo hemos conseguido. Nos ha costado 400.000 dólares, sufragados por la Fundación Infante de Orleans y también por el Ayuntamiento de Getafe. Una muestra más de la colaboración de este consistorio que, en un par de años, abrirá las puertas del nuevo museo aéreo de la localidad", añadió el señor Carlos Valle.

 

 

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2010-2012 Juan Ledo
mosca@sinek.es