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Todo un mausoleo para enterrar a una simple mosca

Virgilio (70-19) es un poeta latino de la antigüedad, quizás el más grande de todos, si es que tiene sentido establecer comparaciones. Es conocido, por sus Bucólicas, por su Geórgicas y, sobre todo, por su Eneida. Y no tanto… ¡por la ocurrencia de gastar 800.000 sestercios (el salario medio de un trabajador era en aquella época de entre 700 y 2.000 al año) en el funeral de una mosca!

Fue un verdadero acontecimiento: Virgilio contrató una orquesta con 50 músicos, hizo llevar plañideras, invitó a poetas amigos para que le dedicasen sentidos versos al fenecido insecto y, como broche de oro, mandó construir un imponente mausoleo para que los restos de la mosca descansasen en paz.

¿Estaba ido el poeta?Virgilio ¿Era un excéntrico? No: el verdadero motivo del de Mantua era… ¡que quería salvar su patrimonio!

Veamos: ocurría que Roma se hallaba en tiempos de aguda efervescencia político-militar: Guerra civil, acumulación de poder por parte de Julio César, asesinato de éste en los Idus de Marzo… Cuando a finales del año 43 antes de Jesucristo se forma el Segundo Triunvirato con Lépido, Marco Antonio y Octaviano (el primero lo habían formado Craso, Julio César y Pompeyo), Octaviano se sintió obligado a asentar —si quería dar una mínima estabilidad a su gobierno—) a 100.000 soldados que habían de ser licenciados con urgencia. Toda Italia iba a ser afectada por las confiscaciones y no habría de haber demasiadas excepciones. Pero sí una curiosa: no serían arrebatadas las tierras que contuvieran tumbas. Virgilio tenía amigos entre los poderosos (Asinio Polión, Cornelio Galo, Alfeno Varo), así es que se enteró de cómo iba a ser la ley antes de que fuera promulgada. Cuando el gobierno intentó expropiar las tierras de Virgilio, el ingenioso poeta alegó que había un mausoleo funerario con una tumba en el centro del terreno.

Anécdotas:

El poeta realmente se llamaba Vergilius, pero como era muy tímido (virgo), acabaron apodándolo Virgilius, nombre que se consolidó.

Antes de morir, como hiciera Kafka muchos siglos después, Virgilio pidió que se destruyera esta obra, sin embargo, no lo hicieron y poco después fue publicado por Vario Rufo y Plotio Tuca.

La Eneida estaba incompleta por entonces. Hizo prometer a Vario que la quemaría si moría, pero por orden de Augusto fue publicada después de que Vario y Tuca la hubieran corregido ligeramente.

 

 
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2010-2012 Juan Ledo
mosca@sinek.es