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Moscas en la pintura

Del antiguo pintor griego Zeuxis (o Zeuxippos, h. 464 a.C. – h. 398 a.C.) ninguna obra se conserva, y si podemos saber algo de su obra, lo debemos a referencias literarias. En una de ellas —la “Naturalis Historia ” de Plinio el Viejo (23 - 79)— se nos cuenta la disputa que hubo una vez entre el maestro y su coetáneo y noCartujo de Petrus Christus menos diestro rival también Parrasio (siglo V a.C.). Para dilucidar cuál de ellos era mejor, decidióse exhibir juntas una tabla de cada uno. La de Zeuxis representaba a un muchacho llevando una cesta de uvas en la cabeza y provocó que varias moscas se acercasen para intentar picotear las uvas de la tabla, lo que fue considerado como sobrada muestra de la excelencia de su arte. Esto pareció zanjar la cuestión, pero Zeuxis pidió a Parrasio que retirara la cortina que hasta entonces había cubierto su tabla. Parrasio mostró entonces que no había tal cortina, pues se trataba de una cortina pintada. Si Zeuxis había engañado a los pájaros, Parrasio había engañado a Zeuxis.

Por cierto, con relación a su muerte, se cuenta que, mientras Zeuxis estaba pintando una escena cómica, no dejaba de reírse por lo graciosa que ésta le resultaba, por lo que murió de risa. Otra variante de la historia narra que murió de risa cuando una anciana mujer le encargó una pintura de Afrodita, pidiendo al pintor que la usara a ella como modelo.

Las primeras muscae depictae parece que fueron obra de Giotto di Bondone (1266 ó 1267 - 1337) quien, según relata Giorgio Vasari (1511 - 1574) en su Vite de' più eccellenti architetti, pittori, et scultori italiani, da Cimabue insino a' tempi nostri ("Vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos italianos, de Cimabue a nuestros tiempos" ) demostró por primera vez primera vez su talento artístico cuando apenas era un pequeño de 11 años: estando el niño al cuidado de unas ovejas, mataba el tiempo dibujando a una de ellas sobre una piedra plana con una tiza. Acertó a pasar por allí el maestro Giovanni Cimabue (1240 - 1302), quien, impresionado por el talento natural de Giotto —que había dibujado una oveja tridimensional tan natural y perfecta que parecía viva—, lo acompañó hasta su cabaña y consiguió convencer al padre de que le dejara hacer del muchacho su aprendiz. Con el tiempo Giotto fue madurando y perfeccionando su modo de crear al punto de que en la Divina Comedia, Dante Alighieri (1265 - 1321) afirma de él que llegó a ser superior a su maestro. Giotto en la actualidad es considerado uno de los primeros y principales artistas que se sacudieron las limitaciones del arte y los conceptos medievales.

Vasari también relata lo siguiente: “Dicen que cuando Giotto, muy joven aún, estaba con Cimabúe, cierto día pintó en la nariz de una figura que ese Cimabúe había hecho, una mosca tan natural, que cuando volvió el maestro para continuar su obra, varias veces intentó espantarla con la mano, pensando que era de verdad, hasta que advirtió su error.”

Giorgio Vasari es famoso no sólo por sus interesantísimos escritos sobre los pintores de su tiempo, sino también por ser la persona que acuñó el término Renacimiento (Rinascita). Muchas de las biografías relatadas por Vasari tienen la apariencia de la verdad, pero otras, como la que hemos contado del propio Giotto, podría ser apenas un cuentecillo reflejo de la famosa anécdota que se contaba del griego Apeles (352 a.C. - 308 a.C.) .

A partir de entonces, son incontables las que podemos alcanzar a ver, a veces con dificultades, en la pintura de los siglos subsiguientes. La mosca aparece por todas partes. La vemos posada en el marco falso del fabuloso Retrato de un Cartujo de Petrus Christus (entre 1410 y 1420 - 1473), imagen superior. En la cofia blanca del Autorretrato con su esposa del Maestro de Frankfurt (siglos XV - XVI). En el fragmento de manto que cae sobre el hombro izquierdo del San Jerónimo, de Francesco Benaglio (circa 1430 - circa 1492) . En la repisa de la Madonna con Niño, de Carlo Crivelli (circa 1435 - circa 1495) . En la espalda de un angelote que decora el arco de la Madonna con Niño de Giorgio Schiavone (circa 1433 - 1504). En un pasquín colgado en una superficie de la Anunciación de Giovanni Battista Cima, llamado Cima di Comegliano (1459 - 1517). En una tarjetita sobre la mesa donde trabaja Luca Paccioli (1445 - circa 1517) en el famosísimo cuadro de Jacopo de Barbari (circa 1445 - circa 1515). En la calavera de Los Cuatro Doctores de la Iglesia Contemplando a Jesucristo, de Lorenzo di Pietro (circa 1410 - 1480) . En el pecho del Nazareno del Cristo en el Sepulcro de Giovanni Santi (1435 - 1494) . En un rincón del mantelito donde reposa una hogaza de pan negro en El Pago, de Lucas Cranach el Viejo (1472 - 1553). En el borde de un paño que sujeta en su mano derecha Agostino, en el fantástico Giovanni Agostino della Torre y su hijo Niccolò, de Lorenzo Lotto (circa 1480 - 1556). En la rodilla izquierda del Cardenal Bandinello Sauli, de Sebastiano del Pombo (1485 - 1547) . En un escalón del altillo en el que vemos a la Sana Ana con Niño de Jacopo di Bassano (circa 1510 - 1592) . En un cráneo de la Vanitas de Bartholomäus Bruyn (1493 – 1555) y en la cofia del Retrato de mujer del mismo autor. En una grieta del techo del estudio donde pinta el Artista en su estudio, de Gerrit Dou (1613 - 1675). En un grano de uva de uno de los muchísimos bodegones de Louise Moillon (1610 - 1696). En el dintel de la ventana de un Jarrón con flores ante una ventana de Ambrosius Bosschaert el Viejo (1573 - 1621). En un membrillo de la Naturaleza Muerta con cesto de fruta de Baltasar van der Ast (circa 1593 - 1657). En la calavera de Et in Arcadia ego de Il Guercino (1591 - 1666). En un jarrón del Bodegón de Juan Van der Hamen (1596 - 1631). En el melón de los Niños comiendo fruta de Bartolome Esteban Murillo (1617 - 1682). En la calavera del San Jerónimo, de Joos Van Cleve (circa 1485 - 1540) . O en la tapa de un cesto en La Última Cena, del artista anónimo denominado Hausbuchmeister (activo a finales del siglo XV). ¡En la pintura hay moscas por todas partes! Y ya lo demostró en su día el historiador del arte húngaro Andor Pigler (1899 - 1992) , el autor del catálogo más extenso sobre la presencia de la mosca en la pintura.

Virgen de la MoscaPero la que ahora nos ocupa es La Virgen de la Mosca: un pequeño cuadro pintado a finales del siglo XV o principios del XVI de autoría aún desconocida. Parece una excelente muestra de pintura flamenca, pero atribuida hasta su restauración en 1965 a Fernando Gallego (circa 1440 - 1507), cuya firma apócrifa figuraba sobre la tabla.

La tabla recibe su nombre a causa del insecto que aparece nítidamente representado en la rodilla izquierda de la Virgen, sobre el rojo del manto. Existe una leyenda según la cual el cuadro fue pintado por Michel Sittow (circa 1468 - circa 1525), también conocido como Maestro Michiel, y que la famosa mosca fue añadida por algún discípulo que quería homenajear así a su maestro, a quien se conocía en su tiempo como La Mosca.

Temáticamente, se trata de una Sacra Conversación, que muestra a la Sagrada Familia con Santa Magdalena y Santa Catalina, en el que la Virgen hace ademán de entregar una pera a María Magdalena, quien aparece representada con un frasco de perfume. En el lado contrario, Santa Catalina con corona y espada, símbolos de su martirio, y detrás de la Virgen la figura de San José. Pero hay quien no tiene dudas de que la rubia y bella joven sentada al lado de la Virgen con un libro abierto en su regazo, no es otra que joven Reina Doña Isabel I de Castilla (1451 - 1504). La afirmación se fundamenta en los siguientes argumentos firmes: por un lado la corona en la cabeza de la reina, y por otro, aún más importante, la espada desnuda a sus pies, recordando su proclamación como Reina de Castilla en Segovia, en 1474, a la muerte de su hermano Enrique IV de Castilla El Impotente (1425 - 1474), acto realizado en ausencia de su marido Don Fernando II de Aragón (1452 - 1516) y en el que la Reina se hizo preceder por el noble Gutierre de Cárdenas († 1503), portando la espada desnuda como señal inequívoca de autoridad y de que ella, al margen de su marido, era la verdadera Reina de Castilla e impartidora de la justicia.

Recordemos también la gran importancia de Toro para Isabel I de Castilla, y la de Isabel I de Castilla para Toro, ya que fue en esta localidad leonesa donde la de Madrigal de las Altas Torres derrotó a su adversaria Juana de Trastámara, La Beltraneja (1462 - 1530).

Pero... ¿qué pinta una mosca en un cuadro? Puede ser que nada: una forma divertida, traviesa, inintencionada las más de las veces, de engañar al observador (un trampantojo o trompe l'oeil, como dicen los franceses). Pero puede que sí signifique MUCHO: Si las moscas u otros insectos se han incorporado a un bodegón, eso simboliza la corrupción de lo vivo y recuerda (memento mori) la fragilidad y temporalidad de la existencia humana. O también puede tener una finalidad mágica: ¡la de ahuyentar a sus congéneres! Esto es una idea del citado Pigler, quien llegó a indicar que la presencia de la mosca en estos cuadros puede cumplir una misión mágica: ¡servir para ahuyentar a sus congéneres! De forma paralela a como funciona la terapéutica homeopática más antigua, de conformidad con la cual similia similibus curantur, lo que quiere decir que la presencia de la mosca mágicamente impide que otras moscas se posen. Tal vez para sugerirles no tomarse demasiado en serio su trabajo. Tal vez para imbuirles el amor por el detalle y el valor para representar la vida tal como es. Tal vez para avisarles de la vanidad de las cosas terrenas, tan sujetas a podredumbre.

 

 
gif mosca

2010-2013 Juan Ledo
mosca@sinek.es