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¿Por qué los leones se suben a los árboles?

 

Dejando aparte eso, la única otra variable para que los leones puedan o no subir a los árboles es el tamaño del árbol. Suelen aposentarse en ramas gordas y fuertes, clavando en ellas sus garras como medida de seguridad, y pueden perseguir a los leopardos si lLeón con moscasas ramas por las que corretean son lo suficientemente robustas. El tope quizás esté en los ocho o diez metros de altura: de ahí para arriba las ramas suelen ser demasiado endebles para soportar el peso del león, y el león lo sabe. Y el leopardo también lo sabe, así es que allí es adonde escapa cuando se ve perseguido por su gran rival…
           
Por cierto, los leones roban todo lo que pueden. No sólo al leopardo, sino también a otros cazadores. En la caldera del Ngorongoro, en Tanzania, por ejemplo, los leones obtienen una parte importante de su comida robando las presas de las hienas manchadas.

En cuanto a los lugares exactos de África donde pueden ser vistos estos leones trepadores de árboles, mucha gente cree que se trata tan sólo de estos dos: el Lake Manyara National Park, en Tanzania, y la zona conocida como Ishasha, en Uganda, pero por la fotografía del león persiguiendo al leopardo ya hemos visto que también se dan en el Serengueti (Tanzania), y posteriormente veremos un par más.

En cuanto al Lake Manyara National Park, digamos que se halla al norte de Tanzania. Es un pequeño parque situado al sudeste de la ciudad de Arusha, (famosa por albergar el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, que juzga el genocidio entre humus y tutsis de 1994) está rodeado por los desfiladeros laterales de la falla del Rift que descienden abruptamente hasta las inmediaciones del lago Manyara. Entre estas formaciones rocosas y la orilla del lago se ha creado una densa jungla, salpicada en determinados lugares por acacias y enormes baobabs. A los enormes baobabs no se suben los leones, pero sí a las horizontales ramas de las acacias, que son fáciles de trepar y hasta parecen diseñadas para su confort.

Tanzania es un país cuyo 80% del territorio está protegido de alguna u otra forma (Parques Nacionales, Reservas, etc), lo que representa un porcentaje de protección mayor que cualquier otro país del mundo, lo que constituye un titánico esfuerzo y un meritorio compromiso por parte de un país que va consiguiendo poco a poco cotas de desarrollo interesantes, pero que todavía continúa siendo pobre.

Manyara se conserva verde todo el año (lo que no sucede en ningún otro parque del área), por lo que alberga una gran biodiversidad. Adentrándose en él, por su exhuberante vegetación cualquiera lo definiría como un biosistema tropical de lluvias abundantes. Pero en Manyara las aguas no provienen del cielo, sino de la tierra, y si se mantiene verde durante la estación seca es gracias a las aguas subterráneas alimentadas por numerosas fuentes del Great Rift Valley.

Lake Manyara Park fue creado en 1960 para proteger a los elefantes, aunque de una manera u otra estos grandes e inteligentes paquidermos siguieron siendo diezmados hasta los años 1980. En la actualidad las poblaciones se están recuperando, en parte por el hecho de que los elefantes que habitan en zonas de menor protección efectiva migran a los parques donde encuentran mayor seguridad.

En las imágenes superiores podemos ver las peripecias de una leona por las las ramas horizontales de una acacia, en Manyara.

En las imágenes inferiores, una hembra y dos machos de costumbres arborícolas en el Lake Manyara Nacional Park. Cuando el fotógrafo llegó, había una hembra encaramada a una rama y dos machos en la hierba. En la secuencia vemos cómo uno de los machos observa a su compañera durante algunos minutos y después decide encaramarse él también. Poco después de que el macho dominante hubiera subido, un macho más joven hizo lo propio en otra rama del mismo árbol.

El siguiente lugar donde se da el fenómeno de los leones trepadores es el Queen Elisabeth National Park, en Uganda. Este pequeño parque (poco más de 5000 km2) constituye junto a las reservas naturales de Kyambura (154 km2) y Kizegi (265 km2) uno de los ecosistemas más ricos de toda África. El ecosistema, que tiene dos importantes lagos, el Lake George y el Lake Albert, atesora un paisaje único, no sólo por los cielos, sino también por su fauna: aves espectaculares, chimpancés, hipopótamos, cocodrilos, colobos… y sus famosos leones trepadores (tal vez unos 40 ejemplares, repartidos en varias manadas), que habitan al sur del parque, en un lugar fronterizo con el Congo llamado Ishasa al que acuden pocos turistas porque esta parte del National Park no dispone de alojamientos permanentes.

En Ishasha los leones, cuyos machos a veces poseen una melena de color negro, se suben a las acacias, como en Tanzania y en Kenia, pero también a un árbol típico de esta zona de Uganda: una especie de higueras africanas, algo mayores de las que tenemos en Europa.

Botsuana es otro lugar donde también pueden ser vistos los leones trepando en los árboles, concretamente en el Delta del Okavango.

El largo río Okavango no desemboca en el mar: nace en en una zona bastante lluviosa de Angola —concretamente en la Meseta de Bié— y, tras un recorrido de casi 1.000 km penetra en una llanura prácticamente endorreica, ya en Botsuana, donde desagua formando un extenso abanico aluvial o cono de deyección impropiamente denominado y conocido en todo el mundo como el Delta del Okavango.

Recordemos que en geografía, una cuenca endorreica es un área en la que el agua no tiene salida fluvial hacia el mar. El término tiene raíces griegas, endo, "interior" y rhein, "fluir". Cualquier lluvia o precipitación que caiga en una cuenca endorreica permanece allí, abandonando el sistema únicamente por infiltración o evaporación, lo cual contribuye a la concentración de sales.

Y digamos que consideraremos al Okavango en su porción final como un río alóctono porque desemboca en una zona con un clima mucho más seco que en sus cabeceras, como es el caso del río Nilo en Egipto, o del río Níger en Malí.

En el delta del Okavango se dan los leones trepadores, pero igual o más interesante es la existencia de la única población de leones nadadores del mundo. En la época de lluvias y de inundaciones, hasta el 70% del territorio puede quedar cubierto por el agua, y es normal que estos animales queden encerrados en pequeñas islas de las que no pueden escapar más que nadando, a lo que se han acostumbrado para sobrevivir. O dicho de otro modo: aunque a los felinos en general no les gusta demasiado el agua, éstos han debido adaptarse tanto para cazar como para desplazarse.

Y el último lugar del que diremos que existen leones que se suben a los árboles es el Londolozi Private Game Reserve, un paraíso de vida animal situado en el Sand River, en el corazón del Sabi Sands Game Reserve, la frontera occidental del Kruger National Park, en Suráfrica.

Londolozi fue creado por los hermanos Dave y John Varty, cuyo compromiso con la conservación de la naturaleza es bien conocido y reconocido en todo el mundo.

Londolozi es el paraíso de los depredadores, y uno de los lugares del mundo —si no el que más— más aptos para contemplar leopardos en su hábitat natural. Si uno va acompañado de guías expertos, con toda seguridad no dejará de poder ver estos gatos solitarios.

En cuanto a los leones del Londolozi subidos a los árboles, ya los vimos al principio de este artículo en un vídeo cuando dijimos que en lo alto de las ramas los leones aprovechaban para hacer vida familiar.

Por lo demás, el hecho de que los leones se suban a los árboles en algunos —y sólo en algunos lugares de África— y no en todos, pudiendo hacerlo, hace que los etólogos consideren divertida la teoría de que se trata de un hecho cultural.

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2010-2013 Juan Ledo
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