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Deux façons d'enculer les mouches

(Boris Vian)

"Hombres que se pasean por la calle
Algunos, con la vista apagada como un calcetín sucio,
Un moco les obstruye los cornetes de la nariz.
Otros, brillantes, de mirada viva,
Hacen molinetes con su bastón mientras se largan.
Son todos de dar por culo a las moscas.
Pero hay dos maneras de dar por culo a las moscas:
Con o sin su consentimiento."

Boris Vian: Las moscas
(Traducción: Juan Ledo)

“Nací por casualidad, el 10 de marzo de 1920 en la puerta de una maternidad cerrada por huelga. Mi madre, embarazada de las obras de Paul Claudel (desde esa época no lo soporto) se hallaba en su décimo tercer mes de gestación y no podía aguardar el convenio. Un santo cura que pasaba por allí me recogió y volvió a soltarme: era yo en efecto muy feo. (...) Crecí en fuerza y en sabiduría, pero seguí siendo igual de feo aunque adornado por un sistema piloso discontinuo, mas siempre muy desarrollado. De hecho, tenía la cabeza de la Victoria de Samotracia”. De este modo comienza la mínima autobiografía (de una sola página), que Boris Vian escribió hacia el final de su vida.

Boris Paul Vian, nació en Ville d’Avray, suburbio de París, el dicho 10 de marzo de 1920, y falleció en la misma ciudad el 23 de junio de 1959, a los 39 años de edad. Se llamaba Boris por su madre, Yvonne Woldermar Ravenez a quien le atraía el personaje histórico de Boris Godunov. Yvonne era una persona muy aficionada a la música —amante sobre todo de la ópera— y tocaba el piano y el Boris Vian y Yehudi Menuhinarpa. Y se llamaba también Paul por llamarse Paul Vian su padre, que vivía de rentas, era poeta aficionado, traductor de inglés y alemán, y se interesaba por la mecánica y la electricidad.

La salud de Boris siempre fue delicada, pero es a los 12 años cuando padeció una primera crisis aguda de reumatismo articular que desencadenaría una insuficiencia aórtica. Boris siempre supo que como consecuencia de su frágil corazón, moriría joven; muy frecuentemente aseguró que no llegaría a los 40… Y el tiempo le dio la razón.

En 1929 el crack económico originado en la Bolsa de Nueva York afectó de forma importante a la situación financiera de los Vian, hasta el punto de que el cabeza de familia tuvo que ponerse a trabajar por primera vez en su vida a la edad de treinta y seis años de edad (lo haría como representante comercial). La familia también debió trasladarse de casa después de alquilar su antigua residencia (entre 1929 y 1932, curiosamente, a la familia Menuhin; en la fotografía vemos jugando al ajedrez a Boris y a Yehudi Menuhin, quien ha pasado a la historia de la música como uno de los violinistas más virtuosos que jamás hayan existido).

Muy atraído por la música —el hogar lo propiciaba—, ya en 1938, Boris Vian formó su primera orquesta, llamada Accord Jazz. Y en ese mismo año cuando experimenta el primero de los que él denominará “los tres grandes momentos de mi existencia”: el concierto de Duke Ellington (1899 - 1974) en París.

Dos años más tarde, en 1940, en Capbreton, pueblo de las Landas donde se había refugiado la familia Vian tras la invasión alemana, Boris conoce a dos de las personas que más influirán en su vida: Michelle Léglise, que se convertirá en su primera esposa, y Jacques Loustalot Boris Vian y Yehudi Menuhin(los tres en la fotografía; Vian es el del centro).

Este último, apodado El Mayor (Le Major), es un adolescente cuya sorprendentemente madurez hace que aparente muchos más años que los quince que en realidad tiene. El Mayor era un personaje formidable, único, excepcional, un poco chaveta; atrajo a Boris enseguida porque era libérrimo en palabras y en gestos y porque encarnaba toda la excentricidad que a Vian le gustaría permitirse. Pronto se volvieron inseparables. El Mayor era tuerto y explicaba que lo era porque había intentado suicidarse a los 10 años. Fue él quien contagió en Boris la fascinación por los objetos, por el absurdo lógico, por el juego permanente. Una de las costumbres más arraigadas que tenía consistía en marcharse de todas partes por las ventanas más que por las puertas, porque los objetos “deben servir para todo menos para lo que fueron creados”. Si el piso era bajo, no había problema; si era alto, lo hacía con un atado de sábanas o algo parecido.

Pero el 7 de enero de 1948 a las tres de la mañana, la cosa sería diferente: Jacques LoustalotEl Mayor— había pasado la noche de fiesta (una surprise-partie de las de la época) y al salir como de costumbre por la ventana, cayó del séptimo piso donde se encontraba y murió. Tenía tan solo 23 años. Nunca se supo si se trató de un accidente o de un suicidio. Fue uno de los peores días en la vida de Boris, quien no había podido asistir a la fiesta. Avatares del destino: el pobre Boris tampoco podrá llegar al entierro y despedirse de su amigo porque el coche que le tendrá que conducir al cementerio se le estropeará de camino.

1941 es el año en que Boris y Michelle Léglise se casan. Es también el año en que Vian comienza a escribir.

Tres años más tarde, exactamente durante la noche del 22 al 23 de noviembre de 1944, el padre de Boris Vian sería asesinado en la casa de Ville-d'Avray por atracadores (al menos eso es lo que se supone, porque los culpables jamás serían encontrados).

A lo largo de su corta vida, Boris Vian fue ingeniero, cantante, trompetista, director de orquesta, crítico de jazz, dramaturgo, escritor de libretos, novelista, poeta, creador de cuentos, traductor, locutor, periodista, escenógrafo, nadador destacado.... ¡hasta inventor! Todo un Leonardo de su época. No tan talentoso, por supuesto, pero igual de vitalista y casi tan versátil. Eso sí: como ingeniero e inventor sólo diseñó o creó máquinas extravagantes o inservibles (en La espuma de los días introdujo el pianóctel, un piano que fabrica cócteles distintos según las piezas que se toquen); como periodista, se especializó en noticias inventadas; como escritor su materia prima eran el absurdo o, en su defecto, la provocación y el escándalo. También cultivaba otros oficios un poco menos reconocidos como los de bebedor impenitente, seductor empedernido, charlatán de genio y noctámbulo profesional… ¡Todo lo que hizo en su vida —en eso es admirable— lo hizo con intensidad y gran pasión!

El jazz:

En lo que respecta a su faceta jazzística, Boris Vian, se interesó por esta música en edad escolar llegando rápidamente a aprender a tocar la trompeta, instrumento que dominaba a la perfección ya en 1937, fecha en que se hizo socio del legendario club fundado años atrás por Django Reinhardt (1910 - 1953) y Stephane Grappelli (1908 - 1977), el Hot Club de France. Sin abandonar sus estudios de Ingeniería, a los 18 formó, junto a sus hermanos, Lalio y Alain, una pequeña orquestina que animaba las fiestas estudiantiles con veladas de jazz: el grupo Accord Jazz que antes mencionamos. En él tocaba la trompa a pesar de que médicamente no le convenía.

Boris Vian y Duke Ellington

En 1942, se unió a la formación de músicos aficionados dirigida por el clarinetista Claude Abadie que tocaba el estilo de jazz de New Orleáns. En 1944, Boris Vian se encuentra con el también clarinetista, Claude Luter (1923 - 2006) y después de tocar con el, abrieron efímeramente el New Orleáns Club en Sant Germain des Près.

A mediados de los cuarenta su actividad literaria se impuso a la musical debido a dos circunstancias: el susto que le dio el corazón (una grave crisis cardíaca que le expulsaría definitivamente de la práctica musical medianamente seria) y el empuje que recibió del filósofo francés Jean-Paul Sartre (1905 - 1980), quien le animaría a escribir con pasión.

Sin poder tocar por consejo médico, Boris Vian, fundó junto a sus hermanos un local destinado a convertirse en uno de los mejores del barrio Boris Vian y Duke Ellingtonparisino de Sant Germain, el Tabou frecuentado asiduamente por intelectuales, literatos, músicos, poetas, amigos y toda la sociedad cultural parisina de su época. Toda esa corriente cultural que se daba en el club de Boris Vian, fue fiel cuando en junio de 1948, fundó e inauguró el famosísimo club de la orilla izquierda del Sena al que llamó Club Saint Germain y en la que siempre tenía un papel estelar los músicos de su orquesta. En 1950 el abandono del jazz ya es definitivo; coincide en el tiempo con la que para muchos es su obra maestra: La Hierba Roja. Tras de sí dejó escasas grabaciones, siendo las más importantes: Rosseta con el clarinetista, Claude Luter en 1944, Muskrat Ramble con Claude Abadie en 1946; y Basin Street Blues con sus hermanos en 1947.

En 1946, se convirtió en uno de los colaboradores de la revista Jazz Hot para la que escribía crítica discográfica, editoriales sobre jazz, biografías de músicos y colaboraciones literarias. Esa colaboración duró hasta 1958, y sus escritos sobre jazz sentaron cátedra en todo el mundo y prestigiosísimas revistas especializadas en jazz, reclamaban su colaboración insistentemente. Boris Vian, nunca negó la influencia que le produjo la primera vez que escuchó tocar al gran cornetista blanco, Bix Beiderbecke (1903 - 1931) , y siempre fue fiel a ese estilo.

Vian fue amigo de algunos de los más grandes que en el jazz han sido, como Duke Ellington (en la fotografía), Charlie Parker (1920 - 1955) o Miles Davis (1926 - 1991).

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2010-2012 Juan Ledo
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