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Epístolas del Caballero de la Tenaza
de Francisco de Quevedo

Donde se hallan muchos y saludables consejos para guardar la mosca y gastar la prosa

 

A LOS DE LA GUARDA

Francisco de Quevedo y VillegasHabiendo considerado con discreta misericordia la sonsaca que corre, me ha parecido advertir a los descuidados de bolsa, para que, leyendo mis escritos, estriñan las faldriqueras y que procuren antes merecer el nombre de guardianes que el de datarios, y el darse en las mujeres, y no a las mujeres, para que así merezcan el nombre de cofrades de la Tenaza de Nequedemus, que hasta ahora se decía Níco demus, por el poco conocimiento, desta materia. Y sea su nombre de todo enamorado Avari Mathias las (llámese como se llamare, aunque no se llame Matías), y su abogado el Ángel de la Guarda, que con razón se llaman días de guardar los días que son de fiesta, y todos son de fiesta para guardar.

EJERCICIO CUOTIDIANO

Que ha de hacer todo caballero para salvar su dinero a la hora de la daca

En levantándose lo primero persignará su dinero y santiguárase de los que se lo pidieron, y dará gracias a nuestro Señor que le han dejado amanecer, diciendo: «Señor mío Jesucristo yo te doy muchas gracias, aunque soy caballero de la Tenaza, porque has permitido que me hayan dejado dormir los embestidores y pedigones; y ofrezco firmemente de no dar, ni prestar ni prometer, por palabra, obra ni pensamiento». Y luego dirá aquellas palabras del Pater noster, el panem nostrum de cada día dánosle hoy Señor, que es cláusula propia de los dichos caballeros. [La foto de la imagen es el famoso retrato del escritor, atribuido al pintor madrileño Juan Van der Hamen (1596–1631), tenido en el pasado por copia de un original perdido de Velázquez (1599-1660)].

Al sentarse a comer mirará la mesa y viéndola sin pegote, moscón ni gorra, echará la bendición, diciendo: «Bendito sea Dios, que me da comezón y no comedor», considerando que los convidados en las mesas son cuchillos de los tenedores.

Al irse a acostar, antes de dormir, se llegará al talegón vacío que tendrá colgado a la cabecera de su cama por calavera de los perdidos, con rótulo que diga:

Tú, que me mira a mí
tan triste, mortal y feo,
mira, talegón, por ti,
que como te ves me vi,
y veráste cual me veo.

Y empezando a dormir dirá: «Bendito seáis vos, Señor, que habéis permitido que me desnude yo y que no me haya desnudado otro antes». Y no dormirá a sueño suelto porque no se le desperdicie nada.

TRIACA DE EMBESTIMIENTOS MASCULINOS

Es cierto que piden tanto las barbas como las tocas, y ha parecido conveniente anticipar para el remedio. ¡Oh, tú, caballero de la Tenaza! En viendo que le buscan o te vienen a ser, sea quien fuere, antes de los cumplimientos, a Dios y a la ventura dirás: «¡Oh, señor mío! El mundo está para dar un estallido. No se halla un cuarto». Y luego grandes ofrecimientos, que eso es desjarretar la bribia. Pero si de antuvión te embistiere un pedidor de avenida y repentino, con la misma prisa has de decir: «Estaba ahora yo pensando en pedir a vuesa merced me socorriese con esa, cantidad para cumplir una necesidad de honra». Esto se llama atragantar embelecos. Y si te alabaren prenda o joya, dirás que por esto la estimarás en un tesoro de ahí adelante. Permítese dar pascuas y no aguinaldo. Y en los días de feria damos licencia, que en las tiendas, platería, calle Mayor, el verdadero caballero de la Tenaza amague, y no dé. Y al fin ha de tener costumbre de reloj de sol, que muestra y no da. Y si alargare y señalare, sea con la sombra, y no con otra cosa. Y entre caballeros dichos siempre se ha de jugar a tengamos y tengamos; no se ha de jugar a los dados, ni se ha de leer en el Dante, ni se han de comer dátiles, ni ha de saber otro refrán sino «quien guarda halla», y con esto y con aquello, sin dar nada, aquí tendrán y serán tenidos, y allí será lo que Dios quisiere, como los demás.

EPÍSTOLAS DEL CABALLERO DE LA TENAZA

-I-

La limosna es obra pía si se hace de dinero propio; mas si (lo que Dios no quiere) se hiciese de dinero ajeno, sería obra cruel. Yo, señora, con las palabras querría declarar mi voluntad y no con la bolsa. El tiempo es santa, la demanda justa, yo pecador; mal nos podemos concertar. No hay que dar, Dios la provea. Vaya con Dios, cierto que no tengo (que son todos los modos de despedir picaronas bergantas).

Madrid, todos los meses, y cada día y cada hora que me hablare.

-II-

Campesina jovenDíceme vuesa merced que me quiere tanto, que querría que no tuviese pesadumbre. Señora mía, déjeme tener vuesa merced, y sea lo que fuere, que aun no querría que me quitase pesadumbres. Y persuádase vuesa merced que a mí y al Rey nos ha dado Dios dos ángeles de guarda: a él para que acierte, y a mí para que no dé.

Dios dé a vuesa merced salud y vida.

-III-

Cuanto más me pide vuesa merced, más me enamora y menos la doy. ¡Miren donde fue a hallar que pedir pasteles hechizos! Que aunque a mí me es fácil enviar los pasteles y a vuesa merced hacer los hechizos, he querido suspenderlo por ahora. Vuesa merced muerda de otro enamorado; que para mí peor es verme comido de mujeres que de gusanos: porque vuesa merced come los vivos, y ellos los muertos. Adiós Lisa. Hoy día de ayuno. [Imagen de la derecha: "La gallega", de Diego de Silva y Velázquez (1599-1660, atribución discutida)].

De ninguna parte, porque los que no envían, no están en ninguna parte; sólo están en su juicio.

-IV-

¿Ventanicas para ver toros y cañas, mi vida? ¿Qué más toros y cañas que vernos a ti pedir y a mí negar? ¿Que piensas que se saca de una fiesta destas? Cansancio y modorra y falta de dinero al que paga los balcones. Dala al diablo, que es fiesta de gentiles, y todo es ver morir hombres que son como bestias, y bestias que son como maridos. Yo, por mí, bien te alquilara dos altos, mas mi dinero es el diablo. Quítate de ruidos, y haz cuenta que los has visto, y verás qué tarde que nos pasamos, tú sin ventana y yo con dineros.

-V-

Hanme dicho, señora, que el otro día hicieron vuesa merced y tu tía burla de mi miseria, y ha sido tanta la que mi mezquindad ha hecho de vuesa merced, que estamos pagados. Cuéntanme que me hallaron mil faltas, y que todo se les fue en apodarme y reírse, y que decían que parecía esto y parecía estotro, y que parecía al otro. Yo confieso que lo parezco todo, como mi dinero no padezca. Hame caído en gracia lo que dijo con un diente y media muela la señora Encina: «¡Qué caraza de estudiantón! ¡Y qué labia! Hiede a perros, y no se le caerá un real si le queman». ¡Y esto llama hedor la buena señora, lo que para mí es pebete y ámbar! Y si el no dar tiene por mal olor, procure estar acatarrada o tápese las narices, porque la encalabrinarán los malos humores. Señoras mías, lo que vuesas mercedes llaman amores, no son sino pendencias, dares y tomares; y yo soy pacífico, y no quiero tener dares y tomares con nadie. Dios guarde a vuesa merced, y yo lo que tengo.

-VI-

Es tanto lo que dicen de su caridad y virtud de vuesas mercedes que me ha dado atrevimiento a pedirles algo de limosna. Yo soy un amante mendigo, envergonzante que ni me está bien andar de casa en casa, ni puedo, porque en todas piden a cuatro cuartos; eso me fuerza valerme dNiños comiendo frutae las buenas. Suplico a vuesa merced se duela de mi necesidad y trabajo. Y si me hubiere de hacer caridad, sea a oscuras y de noche.

-VII-

Escríbeme vuesa merced que le envíe de merendar y que guarde secreto. Yo le guardaré de manera, que ni salga de mi boca ni entre en la de vuesa merced. ¡Cuerpo de mí! ¿No basta haberme comido y cenado, sino quererme merendar? Ayune vuesa merced un día a sus servidores, si es servida. Dos meses, tres días y seis horas ha que vuesa merced y dos viejas, tres amigas, un paje y su hermano me pacen de día y de noche de que estoy destruido y seco. Déjenme vuesas mercedes, si son servidas, pues sólo Cristo es el que se ha de comer a si mismo y saque yo libre siquiera mi cuerpo, y comeránme a medias vuesa merced la sepultura: que estaré en el purgatorio, y aun no seguro.

De casa; entiéndalo vuesa merced por fecha, y no por oferta.

-VIII-

Ríñeme vuesa merced porque no he vuelto a su casa; y es porque no sabe que no he vuelto en mí de las visiones que vi el otro día. Señora mía, por curiosidad se puede ir a su casa, mas no por amor, porque se ven en ella todas las naciones, lenguas y trajes del mundo. ¿Qué figura quiere vuesa merced que haga un estudiantón entre Julios y Octavios, hablando dineros y escupiendo reales? Pues entre todas las naciones, sólo el pobre es el extranjero, y ha menester ser un mohatrón para que entiendan esos señores. En conclusión, yo estaba como vendido y vuesa merced como comprada. Y aunque pienso que dejar holgar a vuesa merced por mis barrios no me tengo por tan seguro en casa donde la sombra de un florentín se encaja encima. [Imagen: "Niños comiendo fruta", de Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682)].

-IX-

Cuando no hubiera servido el no enviar a vuesa merced la telilla que tan innumerables veces me ha pedido sino de ver el gran caudal que Dios la ha dado (pues una misma cosa me la ha sabido pedir cada día, dos meses arreo, por ocho o nueve billetes y por diferentes modos), era grande interés, y para dar gracias a nuestro Señor. Y si lo que vuesa merced ha gastado en papel y tinta lo hubiera empleado en tela, sin duda hubiera ahorrado de dineros; mas también advierto a vuesa merced que el vestido que hubiera hecho estuviera roto y la tela blanca de sus billetes dura para siempre. No la envío con éste, porque darla luego parecería necedad, y poco después locura, y ahora es ya frialdad y se acabaría el entretenimiento de las demandas y respuestas.

Guarde Dios, etcétera.

-X-

DE LA ATENAZADORA

Presto ha descubierto vuesa merced la hilaza y la condición que tiene, como hombre al fin, y más mudable que todos. Si yo hubiera creído en mis tías, no me quejara de lo que vuesa merced hace; mas ya estoy determinada de correr con lo que se usa, sirviéndome esto de escarmiento para adelante. Dícenme que está vuesa merced muy bien empleado, y conozco a la dicha señora; cosa en que ha mostrado su buen gusto. Así le guarde Dios que haga de las suyas, aunque esto no es menester encomendárselo. Dios le guarde.

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2010-2013 Juan Ledo
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