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Gatos, moscas y curas

De autor anónimo, la aparición del Libro de los gatos supuso una novedad considerable en el género de la narrativa breve medieval, especialmente por lo que se refiere al extenso mensaje moralizador que acompañaba a cada uno de sus ejemplos. Los estudiosos han establecido, por evidentes paralelismos, que se trata de una traducción bastante fiel de una obra anterior, las Parabolae o Fábulas de Odo de Cheriton, clérigo de origen inglés nacido hacia 1180, muerto en 1247 y seguramente hijo de lord William de Cheriton, de quien heredaría algunos territorios feudales.

Odo de Cheriton, además de clérigo, fue fabulista y seguramente predicador. Se sabe que estuvo en París, y también en España, a la que se refiere en algunos pasajes de su obra. Sus Fábulas, que seguramente redactó a partir de 1225, gozaron de gran popularidad entre los clérigos y predicadores contemporáneos y posteriores, hecho que se confirma gracias al elevado número de manuscritos latinos actualmente conservados. Pero, además, la obra fue pronto traducida a otras lenguas europeas: al francés por Nicole Bozon (siglo XII - siglo XIII) y al español por un anónimo, durante la segunda mitad del siglo XIV.

Esta traducción española de la obra de Odo de Cheriton es la conocida como Libro de los gatos, un paradójico título, absolutamente diferente del original latino, que ha preocupado a los estudiosos de varias generaciones y ha motivado hipótesis, teorías y conjeturas de diversas índoles. María Jesús Lacarra, profesora de la Universidad de Zaragoza, resume la historia de estos estudios de la siguiente manera: una versión atribuye el título a un error de copista, que habría cambiado una palabra que nos es desconocida por la palabra ‘gatos’ (algunas hipótesis apuntan hacia un origen hebreo o quizá arameo de la palabra original); la otra versión lo atribuye a un presunto sentido figurado de ‘gatos’, que se referiría a los clérigos de dudosa reputación que tanto se critica en los ejemplos de la obra (la cuestión sigue aún sin dilucidar).Mujer con gato

El título no es la única discrepancia existente entre ambas obras. El Libro de los gatos recoge menos ejemplos que su antecesor, cosa que Lacarra atribuye a una transmisión defectuosa del texto. Pero, por otro lado, la traducción española contiene dos ejemplos inexistentes en las Fábulas de Odo de Cheriton y enriquece una docena de los textos coincidentes. Este hecho demuestra que su traductor anónimo era versado, además de en las artes de la copia y la traducción, en la creación literaria. Además, en ciertos momentos, el Libro de los gatos acentúa la crítica expresada por Odo de Cheriton y la amplifica, en unas ocasiones hacia las mismas víctimas del texto latino y, en otras, hacia nuevos colectivos considerados dignos de escarnio.

Por lo que se refiere a esta amplificación crítica, e incluso a la mera traducción de las Fábulas más de un siglo después de su redacción, Lacarra apuesta por tener en cuenta un contexto social peculiar en la España del siglo XIV: elevadas cargas fiscales, desmesuradas presiones feudales, revueltas del pueblo y el campesinado, un descenso demográfico acrecentado por la peste negra, etc. Si bien las Fábulas de Odo de Cheriton podían responder a un escarmiento de la clase eclesiástica de principios del siglo XIII, el Libro de los gatos bien pudo gestarse como castigo ejemplar a la decadencia moral y doctrinal de la Iglesia católica del siglo siguiente:

Exienplo de las propiedades de las moscas [Gatos: 68]
Las moscas tienen diversas características semejantes a las de los clérigos:
Hay unas que muerden fuertemente [del mismo modo que hay curas que roban a sus feligreses], otras que ensucian por todas partes [cual los sacerdotes que viven lujuriosamente] y unas más que hacen mucho ruido [como aquellos prelados que hacen ostentación de su poder y riqueza]; y a todas se las lleva el viento [sí, la Muerte no perdona a ningún clérigo].

Exienplo del ereje con la mosca [Gatos: 62]
Dios le demuestra a un hereje que sí creó a la mosca matándolo por medio de la mordida de una de ellas.

(Dios no da a notar con benevolencia que sí creó a la mosca, sino con inclemencia, pues el hereje paga con su vida su apostasía: los ingleses siempre han dicho The Lord in His wisdom made the fly, and then forgot to tell us why) .

Foto: “Mujer con gato” de Jan Cornelisz Vermeyen (1500 - 1559), obra de 1546.

 

 
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2010-2012 Juan Ledo
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